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martes, 4 de septiembre de 2018

PRACTICANDO PARA UNA MUERTE REALIZADA

"No solo los grandes maestros mueren muertes iluminadas. Gisela había pasado por dos rondas de melanoma, y ​​los médicos finalmente le dijeron que no había nada más por hacer. A los setenta y cinco años, había sido una estudiante comprometida de meditación durante muchos años y era una persona genuinamente altruista; aunque su enfermedad a veces la ponía triste, también parecía tener una actitud fuerte de realismo y aceptación. Cuando oyó que su médula ósea había sido abrumada por el cáncer, Gisela dijo en voz baja y ligera: "Demonios". Después, al hablar conmigo, compartió: "Esto no es tan difícil como pensé que sería".

Cada encuentro en los cortos seis días entre su diagnóstico terminal y su muerte estuvo marcado por la paz y la alegría. De vez en cuando, ella salía de las profundas aguas de la muerte para expresar alegría a los que estaban a su lado. Para aquellos de nosotros que nos sentamos en vigilia durante sus últimos días, claramente pudimos verla cabalgando hacia la muerte con coraje natural y una gran facilidad. Su cuerpo se liberó sin problemas, y el momento de su muerte fue radiante; arcoiris apareció en el cielo sobre su casa cuando ella murió. Después de su muerte, nos sentamos con ella por tres días más. Su cuerpo permaneció inusualmente fresco y hermoso, una sonrisa adornando sus labios. Sentimos que algo extraordinario había sucedido en su muerte; su liberación fue palpable.

El que está libre de temor sabe que en el nivel más profundo de realización no hay sufrimiento, ni nacimiento, ni muerte. Cada momento es nuevo y completo, ahora mismo nació, ahora mismo está muriendo. Todos los fenómenos están en flujo. Montados en las olas de la impermanencia, los elementos se unen como formas y se disuelven en la ausencia de forma. En cierto sentido, nunca nacemos; nunca moriremos.

El yogui tibetano Milarepa tenía miedo a la muerte porque una vez había llevado una vida dañina y había matado a otras personas. Él entendió que morir puede sacar a relucir todo lo que tememos, y temía que el daño que había causado a otros sitiaría su vida y determinaría su renacimiento. Anheló darse cuenta de su verdadera naturaleza antes de que fuera demasiado tarde. Al final, después de mucha práctica, pudo decir que el miedo a la muerte lo había llevado a las montañas cubiertas de nieve, donde meditó sobre la incertidumbre del momento de su muerte. De esta manera, llegó al refugio eterno de la verdadera naturaleza de la mente, y su miedo desapareció en la distancia.

En ese momento, Milarepa experimentó un verdadero triunfo sobre el terror. Cuando nos damos cuenta de nuestra verdadera naturaleza, el espacio absoluto libre de nacimiento y muerte, es posible habitar en este cuerpo relativo sin miedo a la pérdida. Podemos dejar atrás el miedo, la negación, la tristeza, el desafío e incluso la aceptación, para alcanzar la verdadera liberación. Esta es nuestra práctica para una muerte realizada ".

~ Roshi Joan Halifax

miércoles, 5 de mayo de 2010

Un interesante ejercicio

El ejercicio que cito a continuacion lo conoci gracias a un mensaje de Jaime Jaramillo "Papá Jaime". Me parecio interesante pues nos puede hacer consientes de que tan apegados estamos a nuestro ego, esa vocecilla que siempre quiere que la consientan, y le gusta estar comoda y bien alimentada... aun hasta el exceso.

Quien quiera contactr al autor original lo puede hacer en: wwww.papajaime.com y liderazgo@papajaime.com



Aqui va el ejercicio:


Existen múltiples dietas de todo tipo y miles de ejercicios para mantener nuestro cuerpo en forma. Esto es muy importante, ya que si el cuerpo se encuentra bien, nuestra mente probablemente también lo estará, y viceversa. Pero, aparte del cuerpo y la mente debemos también alimentar nuestro espíritu, ya que a través de su crecimiento, lograremos encontrar la alegría desbordante en todo lo que hacemos, disfrutando a plenitud cada instante y encontrando el amor en todo lo que nos rodea. Esto nos hará crecer, trascender y dejar huella.

Por eso, te invito a que realices el siguiente ejercicio, el cual purificará tu cuerpo de toxinas, desarrollará tu fuerza de voluntad, la cual será la herramienta más útil para trabajar tu mente y tus pensamientos y fortalecerá tu espíritu, logrando una armonía entre cuerpo, mente y espíritu. Este ejercicio también te dará la oportunidad de despertar consciencia y adquirir el hábito de la autoobservación, logrando conocerte realmente.

El ejercicio consiste en realizar un ayuno durante un día (24 horas), tomando solamente agua. Cuando tomes la decisión de hacerlo, la noche anterior come poco y despacio, y al despertar al día siguiente bebe un vaso de agua lentamente, notando cómo ella desciende hasta tu estómago y sintiendo cómo se empieza a purificar tu cuerpo. Desde que comiences el ejercicio debes observar con atención, esa vocecita interior que te va a comenzar a hablar diciéndote que no continúes, que ese ejercicio es muy difícil. Esta vocecita será tu principal obstáculo para poder realizar con éxito todo el ejercicio. La voz de la que te hablo es esa, que probablemente cuando tomes la decisión de hacer el ejercicio y te vayas a levantar en la mañana te diga: “Tú estás bien, tienes una gran fuerza de voluntad, no necesitas hacer este ejercicio, mejor quédate acostada”. Si esto sucede, reemplaza inmediatamente estos pensamientos por afirmaciones y pensamientos positivos, y continúa con el ejercicio.

El día del ayuno, levántate una hora más temprano de lo que sueles levantarte y prepara un desayuno que compartirás con alguien que esté en la calle: un niño, un mendigo, un anciano o el vigilante de tu cuadra o del conjunto cerrado donde vivas. La primera fase es, además de compartir tu tiempo y el desayuno con esa persona, aprender a escuchar sin juzgar, ya que cuando lo haces, desciendes al corazón de ese ser humano y lo puedes inspirar para que cambie. Probablemente después de un rato de llevar haciendo el ayuno, tu vocecita interior te dirá que estás cansada, débil y te duele la cabeza; pero no la escuches, ya que simplemente es tu ego buscando aprobación, ya que él no quiere perder el control sobre tu vida. Así, continúa haciendo el mismo ejercicio a la hora del almuerzo y la cena, y el desayuno del próximo día, ya que el día tiene 24 horas.

Después de realizar el ayuno, podrás por primera vez, comenzar en realidad a escuchar a aquella vocecita que ha estado contigo acompañándote siempre y que por escucharla de manera inconsciente, te ha llevado a estados de tristeza y depresión.


Cuando gracias a la autoobservación, comienzas a reemplazar pensamientos negativos por positivos, inmediatamente tus sentimientos también serán positivos, lo que incrementará nuestra fuerza y bienestar, dándonos plenitud de vida, alegría, esperanza y llevándonos así a un nivel de consciencia superior, donde reinan la paz interior, el amor y la armonía.

Por último, recuerda que nunca podrás controlar, ni manejar aquello de lo que no eres consciente, pero si en cambio, a través de la autoobservación llegas a ser plenamente consciente, podrás controlar, cambiar y manejar aquello que te hace sufrir y te limita. En ese momento te darás cuenta que los sentimientos están dentro de ti y no en el exterior, y que tu puedes cambiar todo lo que está dentro de ti y no desgastarte por la realidad exterior, ni los hechos, ni las personas a tu alrededor, porque no las puedes cambiar, y si en cambio te desgastas y pierdes toda tu energía.