martes, 12 de enero de 2010

fragmento de mensaje

Estamos llenos de valoraciones y clasificaciones y prejuicios; es como si nos molestara ser nosotros mismos. Decimos que es bueno sentir amor por el prójimo, es malo sentir ira o envidia. Nos clasificamos por género, raza, cultura, hábitos alimenticios, religiones y hasta por el deporte o credo político. Creamos categorías distintas combinando los valores y las clasificaciones y decimos que los negros son así, los indios son asá, los blancos somos acullá, los socialistas, los capitalistas, los oligarcas, los vegetarianos.... y es interminable. ¡Y luego tenemos el tupé de sentirnos insatisfechos, perdidos en la maraña, y buscamos ayuda celestial! Nos hemos complicado la vida de tal manera que hasta la vida misma se nos está quejando.

¿No podemos ser más simples? ¿No podemos simplemente ser? ¿No podemos dejarnos de chiquilladas y fluir, sólo fluir y dejar fluir? Estamos llenos de miedo, de todo, pero ahora ya la estamos cagando: ¡tenemos miedo hasta de vivir! Vecinos contra vecinos, pareja contra pareja, hermano contra hermano... ¿Acaso hemos perdido hasta la verguenza?

Por MArio Medino
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